Un golpe tras otro, Mestizo bloqueaba cada impacto como si nada. No parecía sentir dolor y no tenía problemas para contrarrestar sus movimientos. Cada vez que la Reina Abeja cambiaba de táctica, el demonio contra el que luchaba hacía lo mismo. Ella tenía años de entrenamiento y, aun así, este recién llegado le estaba dando la pelea de su vida. La Reina Abeja nunca antes había experimentado un problema como este. La mayoría de las personas eran fáciles de leer, pero la máscara de su oponente hacía que discernir su siguiente movimiento fuera excepcionalmente difícil. '¡¿Es siquiera humano?!' La batalla continuaba. De repente, Mestizo dejó su guardia abierta. Sin querer dejar pasar la oportunidad, la Reina Abeja se lanzó hacia adelante. Su estoque dio en el blanco. La sangre brotó. La multitud jadeó, sintiendo que el rumbo de la batalla cambiaba. La Reina Abeja también lo sintió, pero de forma opuesta a quienes observaban el desarrollo de la lucha. Supo en el instante en que Mesti...
Comentarios
Publicar un comentario